Cada grado de esta clasificación describe una forma concreta de retroceso de la línea frontal y de pérdida de cabello en la coronilla. Aquí están los 7 grados uno por uno, las dos variantes que cambian su lectura y los grados que más se confunden al mirarse al espejo. También encontrará una forma de fotografiarse para comparar el avance en el tiempo y qué datos clínicos siguen faltando cuando solo se tiene el número.
La escala de Norwood es una clasificación visual que ordena en 7 grados la forma que toma la pérdida de cabello en los hombres. James Hamilton describió el patrón y sus estadios en 1951, y O'Tar Norwood publicó en 1975 la revisión que se usa hoy, con las variantes que la versión original no contemplaba. Por eso también aparece nombrada como escala Hamilton-Norwood en la literatura y en los informes clínicos.
Lo que la escala observa es geometría: dónde empieza la línea frontal, qué tan profundos son los recesos de las sienes, si hay un claro en la parte alta de la cabeza y si las dos zonas descubiertas siguen separadas o ya se unieron. Es una descripción de forma y de distribución sobre el cuero cabelludo. No mide velocidad de avance, no anticipa en qué grado va a terminar usted y no cuantifica cuánto cabello hay en la superficie que todavía conserva pelo.
En la práctica sirve para dos cosas concretas. La primera, nombrar un patrón de manera que dos profesionales entiendan lo mismo cuando escriben el mismo número. La segunda, y más útil para usted, comparar fotografías propias tomadas en momentos distintos: el grado convierte una impresión vaga en una referencia con la que se puede verificar si algo cambió.
La escala describe el patrón masculino de la alopecia androgenética, la pérdida de cabello con base hormonal y hereditaria que sigue una distribución previsible en el cuero cabelludo. La pérdida de densidad en la raya de la mujer se clasifica con otras escalas, entre ellas la de Ludwig, y hay formas de pérdida que no siguen ninguna de estas dos geometrías: puede revisarlas en la página de tipos de calvicie y los patrones que no siguen la forma masculina.
Conviene fijar el alcance del número antes de seguir. Un grado de Norwood es un punto de partida descriptivo. El diagnóstico exige exploración del cuero cabelludo, porque hay pérdidas que imitan la forma masculina sin serlo y hay patrones masculinos con un componente difuso que el esquema no registra. El número describe lo que se ve; el diagnóstico explica por qué se ve así y qué está pasando ahora mismo en los folículos.
Los 7 grados describen estados, no etapas con calendario. El paso de un grado al siguiente no ocurre en plazos fijos: hay hombres que permanecen años en el mismo grado y otros que avanzan dos grados en pocos años. Si quiere el mecanismo detrás de esa progresión, está en la página sobre cómo evoluciona la alopecia androgenética masculina.
Grado 1. La línea frontal conserva su trazado, con las sienes apenas insinuadas. Desde arriba no se ve piel entre el pelo. En este grado no hay pérdida que la escala considere significativa.
Grado 2. Aparecen las entradas y recesos temporales: dos retrocesos triangulares y simétricos en las sienes, que dejan un pico central de cabello más adelantado. El retroceso es leve y la línea sigue teniendo una banda continua de pelo por delante de la coronilla. Es el grado donde la mayoría de los hombres empieza a mirarse de frente con más atención.
Grado 3. Los mismos recesos triangulares, pero profundos, con piel descubierta clara en las sienes y una M marcada. Este es el punto en el que la clasificación considera que ya hay calvicie clínicamente establecida y no una simple variación de la línea. Al espejo se reconoce porque el retroceso pasa por detrás de la línea imaginaria que une el borde de las orejas por encima del cuero cabelludo.
Grado 4. El retroceso frontal es amplio y, además, hay pérdida en la coronilla o vértex, la zona alta y posterior de la cabeza que uno no ve de frente. Entre las dos zonas descubiertas queda una banda de pelo que las separa y que cruza la parte alta del cráneo.
Grado 5. Las dos zonas siguen separadas, pero la banda intermedia se adelgaza: tiene menos cabello, más estrecha, y desde arriba se transparenta.
Grado 6. La banda desaparece. La zona frontal y la de la coronilla se unen en una sola superficie descubierta continua, y lo que queda de pelo son los laterales y la parte posterior.
Grado 7. Solo permanece la franja que va de una sien a otra pasando por la nuca, el patrón en herradura. Es la superficie más estrecha que describe la escala y el punto en el que la geometría deja de cambiar.
Vistas de frente, las diferencias entre 4, 5 y 6 pueden parecer pequeñas; vistas desde arriba, son evidentes. Esa es la razón por la que la vista superior es imprescindible para clasificar y para comparar.
La escala necesitó variantes porque no todos los hombres pierden cabello en el mismo orden. Dos rutas frecuentes no encajaban en la secuencia numérica simple, y Norwood las agregó como categorías aparte.
El estadio 3 vértex describe al hombre cuya línea frontal retrocedió poco, se quedó en el nivel de un grado 3, y que sin embargo ya tiene un claro en la coronilla. Es un caso muy común y suele ser el que más sorprende, porque el espejo frontal muestra una situación estable mientras la parte alta avanza sin que se note en el reflejo.
Las variantes tipo A de Norwood, del 2A al 5A, describen la ruta opuesta: la línea frontal retrocede de forma pareja hacia atrás, como una franja que se desplaza en bloque, sin que aparezca un claro independiente en la coronilla. No hay pico central ni recesos triangulares marcados, y tampoco hay banda intermedia que separe dos zonas, porque solo hay una zona que crece hacia atrás.
La consecuencia práctica importa más que la nomenclatura. Dos hombres con el mismo número pueden tener superficies descubiertas de tamaño distinto y prioridades de cobertura distintas. Las variantes tipo A tienden a comprometer más superficie frontal continua, con una frente que se prolonga hacia el centro del cráneo. El estadio 3 vértex concentra el problema en una zona que el paciente casi no ve y que suele avanzar más de lo que se calcula: dar cobertura temprana a la coronilla condiciona lo que quede disponible después para la línea frontal, que es la zona que enmarca la cara.
Que el patrón elija justamente la línea frontal y la coronilla depende de la sensibilidad hormonal del folículo en esas áreas, explicada en por qué la caída se concentra en la línea frontal y la coronilla.
La escala describe contorno. Todo lo que no es contorno queda fuera, y son cuatro cosas.
No mide densidad. No dice cuántos cabellos hay por centímetro cuadrado en la zona que todavía tiene pelo. Dos hombres clasificados en el mismo grado pueden verse muy distintos: uno con una línea frontal poblada hasta el borde del receso y otro con la misma geometría pero con la mitad de cabellos detrás de esa línea.
No mide el grosor del pelo que queda. El calibre del tallo piloso, es decir el diámetro de cada cabello, cambia por completo la cobertura visual. Un cuero cabelludo con pelo adelgazado y débil se ve más despoblado que otro con pelo grueso en la misma superficie y con la misma cantidad de unidades. Cuando alguien dice que se le ve el cuero cabelludo aunque no tenga entradas nuevas, casi siempre está describiendo pérdida de calibre.
No informa si la pérdida está activa. La miniaturización folicular es el proceso por el cual un folículo va produciendo cabellos cada vez más finos, cortos y despigmentados hasta dejar de producir pelo visible. El dibujo no dice cuántos folículos están en ese proceso ahora mismo. Un grado 3 con muchos cabellos miniaturizados alrededor de la línea va a cambiar; un grado 3 sin miniaturización puede permanecer igual durante años. Es la diferencia entre una pérdida en curso y una pérdida detenida, y en el esquema se ven idénticas.
No evalúa la zona donante. La banda posterior y lateral funciona como reserva porque su cabello suele conservarse cuando el resto retrocede, algo que se explica en por qué el cabello de la nuca resiste. La escala no dice nada de esa banda: no su densidad, no su calibre, no si está intacta.
Lo que sí muestra esas cuatro cosas es la tricoscopia, la observación del cuero cabelludo con aumento. Con ella se cuentan cabellos por área, se compara el calibre entre la zona afectada y la banda posterior, se ve la proporción de pelos miniaturizados y se identifican pelos que salen de un mismo orificio. Precisamente porque el dibujo se queda corto, existen sistemas como la clasificación BASP, que describe por separado la forma de la línea frontal y la densidad de la parte alta, en lugar de resumir ambas en un solo número.
Hay tres confusiones que se repiten cuando alguien se clasifica solo, y ninguna es por falta de atención.
La primera es la línea frontal madura. La línea de la infancia es recta y baja; al pasar a la vida adulta retrocede uno o dos centímetros y las sienes se abren un poco, un cambio que se estabiliza en la mayoría de los hombres entre los 20 y los 30 años. Esa línea madura no es un grado de calvicie. La forma de distinguirla de un retroceso que sigue avanzando es una sola: si se detuvo o no. Se verifica con fotografías separadas en el tiempo y con tricoscopia, no con la impresión de un día.
La segunda es grado 2 contra grado 3. La diferencia está en la profundidad del receso, no en la impresión general de tener entradas. Una frente amplia con recesos leves sigue siendo un grado 2; recesos que dejan una superficie claramente descubierta en las sienes son un grado 3.
La tercera es estadio 3 vértex contra grado 4. Aquí lo único que decide es si existe una banda de pelo que separe la zona frontal del claro de la coronilla. Si hay banda, no es grado 4 todavía. Esta distinción no se puede hacer sin ver la parte alta desde arriba.
A eso se suma lo que el espejo no controla. El peinado hacia adelante disimula recesos, el cabello húmedo se agrupa y deja ver piel que en seco no se ve, y una luz directa desde el techo exagera cualquier claro de la coronilla. El mismo hombre puede parecer dos grados distintos en dos baños distintos.
Conviene saber algo más: la concordancia interobservador de la clasificación es apenas moderada, incluso entre profesionales entrenados. Dos evaluadores que miran al mismo paciente asignan a menudo grados vecinos. Eso tiene una consecuencia directa: el número por sí solo no sostiene una decisión de tratamiento. Lo que se examina en consulta es la actividad de la pérdida, el calibre comparado entre zonas, el estado de la banda posterior y los antecedentes familiares de calvicie, que ayudan a anticipar hasta dónde puede avanzar el patrón. Ese conjunto se define en consulta médica presencial, y el punto de partida de las distintas formas de pérdida está en tipos de calvicie.
Un protocolo de fotografía en cuatro vistas del cuero cabelludo le da lo que ninguna infografía puede darle: su propia serie comparable. Son cuatro tomas fijas, siempre las mismas.
Las 4 vistas. Frontal con la frente completamente descubierta y el pelo peinado hacia atrás. Perfil derecho. Perfil izquierdo. Vista superior, con la cabeza inclinada hacia adelante y la cámara por encima, que es la única toma que muestra la coronilla.
Condiciones que se repiten en cada serie. Misma habitación y misma hora del día. Luz difusa, de ventana o de una lámpara indirecta, nunca una bombilla apuntando desde arriba. Cabello seco, limpio y peinado igual. Misma distancia entre cámara y cabeza, sin usar zoom ni acercarse.
Errores que arruinan la comparación. El flash aplana el relieve y borra la diferencia de densidad. La luz cenital abre sombras que agrandan el claro del vértex. El cabello húmedo exagera la piel visible. Cualquier peinado que cruce mechones sobre la zona descubierta invalida la toma. Cambiar el largo del corte entre una serie y otra también, porque el pelo corto muestra más piel con la misma densidad.
Cada cuánto repetirla. Cada 3 a 6 meses. Intervalos más cortos generan diferencias que corresponden a la fase normal de recambio del pelo y no a un cambio real. La comparación que informa es a 12 meses.
Qué revela la serie. Si el contorno se movió, la superficie descubierta creció. Si el contorno está igual pero la piel se transparenta más, lo que cambió fue el grosor del pelo, no la geometría, y eso no aparece en ningún grado de la escala. Si nada cambió en 12 meses, tiene un dato de estabilidad que vale más que cualquier autoclasificación.
Tenga en cuenta el contraste pelo-piel: un hombre de cabello oscuro y piel clara se ve más despoblado que uno con poco contraste, con la misma densidad real. Mantener las mismas condiciones de luz mantiene ese contraste constante, y así lo que cambia entre fotos es el cabello y no la iluminación.
El grado dice cuánta superficie está descubierta. La decisión quirúrgica depende de cuánto cabello hay disponible para cubrirla, y ese techo lo pone la banda posterior y lateral, que es limitada y no se regenera. La unidad folicular, el grupo natural de uno a cuatro cabellos que sale de un mismo punto, es la medida con la que se cuenta ese material: las que se trasladan salen de la reserva y no vuelven a estar ahí.
De eso se sigue lo principal. Gastar reserva en un grado bajo mientras la pérdida sigue activa deja al paciente sin material para la superficie que se va a descubrir después, y con una línea implantada por delante de un cuero cabelludo que se sigue vaciando por detrás. Ese es el resultado extraño a cinco años que ninguna infografía anticipa.
Hay situaciones en las que el traslado de folículos no está indicado, por criterio clínico y no por preferencia:
Por eso un mismo grado no autoriza el mismo número de folículos trasladados en dos hombres distintos. La indicación, la necesidad de estabilizar antes y el orden de prioridades entre línea frontal y coronilla se definen en consulta médica presencial, con el cuero cabelludo a la vista. El mapa de las formas de pérdida y de qué se separa de qué está en tipos de calvicie.
El grado ubica la forma y la extensión de lo que ya se perdió. No dice cuánto cabello queda por perder, con qué velocidad avanza ni cuánta reserva hay disponible en la banda posterior. El número sirve para describir un patrón y para comparar sus propias fotografías en el tiempo, y la decisión de tratar, esperar o trasladar folículos se toma con exploración del cuero cabelludo.
Si quiere saber en qué grado está y qué implica para su cabello, pida una consulta médica capilar en Bogotá con la cirujana.